perhaps we could endure
Title
perhaps we could endure
Year
1973
Archive ID
73-06
Medium
Serigraph
Size
22.25"h x 34.25"w
Transcribed Text
...perhaps we would endure our sadness with greater confidence than our joys. For they are moments when something new has entered into us, something unknown: our feelings grow mute in shy perplexity, everything in us withdraws, a stillness comes, and the new, which no one knows, stands in the midst of it and is silent. I believe that almost all our sadnesses are moments of tension that we find paralysing because we no longer hear our surprised feelings living. Because we are alone with the alien thing that has entered into our self; because everything intimate and accustomed is for an instant taken away; because we stand in the middle of a transition where we cannot remain standing For this reason, the sadness too passes: the new thing in us, the added thing, has entered into our heart, has gone into its inmost chamber and is not even there anymore, --is already in our blood. And we do not learn what it was. We could easily be made to believe that nothing has happened, and yet we have changed, as a house changes, into which a guest has entered. We cannot say who has come, perhaps we shall never know, but many signs indicate that the future enters into us in this way in order to transform itself in us long before it happens, and this is why it is so important to be lonely and attentive when one is sad because the apparently uneventful and stark moment at which our future sets foot in us is so much closer to life than other noisy and fortuitous point of time at which it happens to us as if from outside... We will also gradually learn to realize that that which we call destiny goes forth from within people not from without into them. ...But only someone who is ready for everything, who excludes nothing, not even the most enigimatical, will live the relation to another or something alive and will himself draw exhaustively from his own existence. For if we think of this existence of the individual as a larger or smaller room, it appears evident that most people learn to know only a corner of their room...Thus they have a certain security, and yet that dangerous insecurity is so much more human which drives the prisoners of Poe's stories to feel out the shape of their horrible dungeons and not to be strangers to the unspeakable terror of their abode. We, however are not prisoners. No traps or snares are set about us, and there is nothing which should intimidate or worry us. We are set down in life as in the element to which we best correspond, and over and above this we have throughout thousands of years of accomodation become so like this life that when we hold still, we are, through a happy mimicry, scarcely to be distinguished from all that surrounds us. We have no reason to mistrust our world, for it is not against us. Has it terrors, they are our terrors; Has it abysses, those abysses belong to us; are dangers at hand, we must try to love them. And if only we arrange our lives according to that principle which counsels us that we must always hold to the difficult, then it will seem to us the most alien will become what we most trust and find most faithful. How should we be able to forget those ancient myths that are at the beginning of all peoples, the myths about dragons that at the last moment turn into princesses; perhaps all the dragons of our lives are princesses who are only waiting to see us once beautiful and grave. Perhaps everything terrible is in its deepest being something that wants help from us. Rilke
Texto Transcrito
... quizás soportaríamos nuestra tristeza con más confianza que nuestras alegrías. Porque son momentos en los que algo nuevo ha entrado en nosotros, algo desconocido: nuestros sentimientos se silencian en la tímida perplejidad, todo en nosotros se retira, llega una quietud, y lo nuevo, que nadie conoce, se para en medio y calla. .
Creo que casi todas nuestras tristezas son momentos de tensión que encontramos paralizantes porque ya no oímos vivir nuestros sentimientos de sorpresa. Porque estamos solos con la cosa ajena que ha entrado en nuestro yo; porque todo lo íntimo y lo acostumbrado se quita por un instante; porque estamos en medio de una transición donde no podemos quedarnos de pie Por eso, la tristeza también pasa: lo nuevo en nosotros, lo agregado, ha entrado en nuestro corazón, ha entrado en su cámara más íntima y ni siquiera está allí, - ya está en nuestra sangre. Y no sabemos qué fue. Se nos podría hacer creer fácilmente que no ha pasado nada y, sin embargo, hemos cambiado, como cambia una casa, en la que ha entrado un invitado. No podemos decir quién ha venido, quizás nunca lo sabremos, pero muchas señales indican que el futuro entra en nosotros de esta manera para transformarse en nosotros mucho antes de que suceda, y por eso es tan importante estar solo y atento cuando uno está triste porque el momento aparentemente tranquilo y crudo en el que nuestro futuro pone un pie en nosotros está mucho más cerca de la vida que otro momento ruidoso y fortuito en el que nos sucede como si fuera de afuera ...
También aprenderemos gradualmente a darnos cuenta de que eso que llamamos destino sale del interior de las personas, no de fuera hacia ellas.
... Pero sólo quien esté dispuesto a todo, que no excluya nada, ni siquiera lo más enigimático, vivirá la relación con otro o algo vivo y se extraerá él mismo exhaustivamente de su propia existencia. Porque si pensamos en esta existencia del individuo como una habitación más grande o más pequeña, parece evidente que la mayoría de la gente aprende a conocer solo un rincón de su habitación ... Por lo tanto, tienen una cierta seguridad y, sin embargo, esa peligrosa inseguridad es tan grande. más humano que impulsa a los prisioneros de las historias de Poe a sentir la forma de sus horribles mazmorras ya no ser ajenos al indecible terror de su morada. Sin embargo, no somos prisioneros. No hay trampas ni trampas alrededor de nosotros, y no hay nada que deba intimidarnos o preocuparnos. Estamos establecidos en la vida como en el elemento al que mejor nos corresponde, y más allá de esto, a lo largo de miles de años de acomodación, nos hemos vuelto tan parecidos a esta vida que cuando nos quedamos quietos, a través de una feliz mimetización, apenas estamos a punto de lograrlo. distinguirse de todo lo que nos rodea. No tenemos ninguna razón para desconfiar de nuestro mundo, porque no está en nuestra contra. Tiene terrores, son nuestros terrores; Tiene abismos, esos abismos nos pertenecen; son peligros a la mano, debemos tratar de amarlos. Y si tan sólo arreglamos nuestra vida de acuerdo con ese principio que nos aconseja que siempre debemos aferrarnos a lo difícil, entonces nos parecerá que lo más extraño se convertirá en lo que más confiamos y encontramos más fiel. ¿Cómo podemos olvidar esos mitos ancestrales que están al comienzo de todos los pueblos, los mitos sobre los dragones que en el último momento se convierten en princesas? quizás todos los dragones de nuestras vidas son princesas que solo esperan vernos una vez hermosas y graves. Quizás todo lo terrible es, en lo más profundo, algo que quiere nuestra ayuda. Rilke